La historia detrás
Pendeja, según DoReSol
La canción Pendeja de Lali suena como un puñetazo rítmico envuelto en guitarras distorsionadas y un bajo que se clava desde el primer compás. No es un tema que se arrastre: en dos minutos y cincuenta segundos, la voz de Lali pasa de un susurro desafiante a un grito que corta el aire, mientras la batería golpea en patrones cortantes, como si cada nota fuera un golpe seco. El gancho no está en un coro pegajoso, sino en ese riff de guitarra que se repite una y otra vez, pero con un giro inesperado: en lugar de caer en un cuatro por cuatro clásico, la base se mueve en un compás de siete tiempos, lo que le da ese aire de rebeldía controlada que hace que el tema no suene como cualquier otro pop rock.
Grabada en Sony Music Argentina durante los primeros meses de 2025, Pendeja nació en un momento en que Lali y su equipo —Martín, Mauro De Tommaso y Don Barreto al frente de la producción— querían romper con el sonido más pulido de sus trabajos anteriores. El resultado fue un disco que, según los créditos, mezcla rock, pop rock y electropop, pero con capas de punk y hasta destellos de disco en los arreglos. Lo interesante es que, a pesar de la intensidad, el tema no pierde nunca el groove: incluso en los momentos más crudos, hay un equilibrio entre la crudeza de las guitarras y la precisión de la batería, como si cada instrumento estuviera midiendo sus golpes para que el conjunto no se descontrole. Y ese equilibrio es lo que hace que Pendeja no suene como un experimento fallido, sino como una apuesta calculada que funcionó.
Del álbum
No vayas a atender cuando el demonio llama
Lali · 2025 · Track 14
Datos