La historia detrás
Peace suena como un suspiro que se alarga demasiado, como si el tiempo se hubiera estirado solo para que Ornette Coleman pudiera decir algo sin prisa. No es jazz en el sentido de solos calculados ni de estructuras rígidas: es más bien un diálogo donde cada instrumento parece responder con otra pregunta, sin que nadie quiera cerrar la conversación. La trompeta de Don Cherry y el saxo de Ornette Coleman se enredan en líneas que se repiten pero nunca iguales, mientras el bajo de Charlie Haden y la batería de Billy Higgins tejen un ritmo que oscila entre lo libre y lo medido, como si caminaras sobre una cuerda floja sin caer. El tema dura casi nueve minutos, pero en ningún momento sientes que se alarga: es como si cada nota respirara por sí misma, sin apuros.
La grabaron en un solo día de mayo de 1959 en Radio Recorders, en Hollywood, con equipos que no eran los ideales pero que, al final, terminaron siendo parte del sonido. Nesuhi Ertegun, el productor, le cambió el título original —que iba a ser Focus on Sanity— por Peace, convencido de que esa palabra podía transmitir mejor lo que el disco proponía: algo nuevo, sin etiquetas. Veinte años después, en 2012, la Library of Congress la incluyó en su National Recording Registry, reconociendo que ese puñado de minutos en un estudio prestado había dejado una marca. No buscaban fama ni premios, pero Peace terminó siendo una de esas piezas que, sin hacer ruido, se queda.