La historia detrás
Me va a extrañar es de esas canciones que ganan al escucharse con orquesta. No es solo que el arreglo sinfónico le dé un brillo distinto a la melodía original, sino que el contraste entre la voz íntima de Ricardo Montaner y los metales y cuerdas de la Orquesta Metropolitana de Londres transforma la pieza en algo más grande. El tema suena a despedida, pero con un peso emocional que se siente en cada nota, como si cada instrumento estuviera contando su propia versión de lo que queda cuando alguien se va.
Grabado en 1999 para el álbum Con la London Metropolitan Orchestra, este disco no fue un simple relleno de éxitos pasados. Montaner tomó canciones conocidas y las vistió de nuevo, pero con un giro: ajustó algunas letras para que encajaran mejor en el nuevo formato, como en Déjame, donde el cambio le dio un aire más dramático. La versión de Me va a extrañar dura 4:59, tiempo suficiente para que los violines y los vientos se entrelacen con la voz sin apurar el sentimiento. No buscaban solo recrear, sino redescubrir esos temas desde otro lugar.