La historia detrás
Hall y Oates armaron "Italian Girls" en el momento justo en que su mezcla de *soul* y *rock* empezaba a llamar la atención. La canción no es un tema cualquiera: tiene ese aire juguetón que los caracterizó en los primeros años, cuando todavía no eran la máquina de éxitos que vendría después. El ritmo se mueve entre un groove pegajoso y un juego melódico que se repite, como si cada sección invitara a tararear sin darse cuenta. Lo más curioso es cómo el bajo y la guitarra se entrelazan, creando una base que parece simple pero que termina siendo adictiva al tocarla.
La idea nació en Filadelfia, donde Daryl Hall y John Oates se cruzaron en la universidad a finales de los 60. Hall venía de tocar en bandas como los Temptones y Gulliver, mientras Oates había pasado un tiempo en Europa haciendo música de apoyo para artistas de *soul*. Cuando se juntaron, el resultado fue esa fusión entre el *soul* de los 70 y el rock que sonaba en la radio entonces. Incluso Tommy Motolla, dueño de la Champion Entreintament Organization Co., los fichó temprano, viendo en ellos algo que iba más allá de lo que sonaba por ahí. "Italian Girls" quedó ahí, en medio de ese proceso, como un pequeño tesoro que hoy sigue sonando fresco.