La historia detrás
I Feel So Good (I Wanna Boogie) de Magic Sam es de esas canciones que no suenan a blues de los años 60, sino a algo que podría estar sonando hoy en cualquier bar de Chicago. El tema avanza con un ritmo que te agarra desde el primer compás: una guitarra que no suelta la nota, un bajo que marca el camino y una batería que empuja sin parar. Lo curioso es que no hay un solo momento de calma; todo está en movimiento constante, como si la canción no pudiera detenerse ni aunque quisiera.
La grabaron en 1968 para West Side Soul, el disco que Magic Sam lanzó con Delmark Records. No fue un trabajo de meses en un estudio caro: lo hicieron rápido, con equipos sencillos, pero el resultado suena vivo, como si cada instrumento respirara al mismo tiempo. El productor Robert G. Koester dejó que el blues eléctrico de Magic Sam fluyera sin filtros, y eso se nota en cada nota. El tema dura casi cinco minutos, pero no hay espacio para aburrirse: el solo de guitarra, los cambios de tempo y esa voz rasposa que no pide permiso para sonar bien lo hacen adictivo.