La historia detrás
Green Eyes, según DoReSol
La primera vez que escuchás Green Eyes te quedás con esa guitarra acústica que abre y cierra la canción como un marco. No hay estribillos explosivos ni cambios bruscos: es una balada íntima donde la voz de Chris Martin y el arpegio de la guitarra se sostienen solos durante casi la mitad del tema, hasta que los demás instrumentos entran con suavidad. El detalle que más sorprende al tocarla es cómo la canción vuelve al inicio sin aviso, como si el tiempo se doblara sobre sí mismo. En vivo, Coldplay suele acelerarla un poco, pero en el disco el tempo lento le da ese aire de canción escrita para ser escuchada de cerca, no para llenar estadios.
La letra nació como un regalo para una ex pareja —el tema lleva el nombre por sus ojos verdes— y aunque Martin la compuso antes de 2002, nunca la interpretó en público cuando empezó a salir con Gwyneth Paltrow. Según contó después, era como un pantalón viejo que ya no le quedaba: prefería tocar Moses, la canción que sí le dedicó a ella. El tema quedó como la séptima pista de A Rush of Blood to the Head, un álbum que marcó un giro en el sonido de la banda: acá las guitarras eléctricas y el piano ganaron espacio frente al minimalismo de Parachutes. Grabado entre el éxito de Yellow y el lanzamiento del disco, el tema duró 3:43 y fue mezclado por Ken Nelson, Mark Phythian y el propio grupo. En Alemania apareció en un sencillo especial de Clocks junto a una rareza de segundos llamada Mooie Ellebogen, y en Australia lanzaron un promo con solo este tema. Nada más.
Del álbum
A Rush of Blood to the Head
Coldplay · 2002 · Track 7
Datos
Créditos
Música Chris Martin, Will Champion, Guy Berryman, Jon Buckland