La historia detrás
Cuando Serú Girán lanzó su primer disco homónimo en 1978, ya estaba gestándose algo distinto en el panorama musical argentino. La grabación, que tuvo lugar entre Estados Unidos y Brasil bajo la producción de Billy Bond, dio vida a temas como Eiti Leda, Seminare y la que le da nombre al álbum. Lo que hacía especial a este trabajo, y en particular a Eiti Leda, era la audacia en las composiciones, muchas de ellas nacidas de la mente de Charly García. Se atrevieron a mezclar el rock progresivo con toques de jazz fusión, incorporando elementos poco comunes para la época como sintetizadores y arreglos orquestales, creando un sonido que rompía moldes.
La pieza Eiti Leda, con una Duración de siete minutos, se destaca por esa exploración sonora. El álbum completo, lanzado por el sello Sazam, se convirtió con el tiempo en un referente, una especie de punto de partida para entender la evolución del rock en Argentina. No era solo un conjunto de canciones, sino una declaración de intenciones musicales que influyó en quienes vinieron después, demostrando que se podía experimentar y construir algo nuevo sin perder la fuerza del rock.