La historia detrás
Del tope al fondo, según DoReSol
La primera vez que escuché Del tope al fondo me quedé enganchado en ese bajo que sube y baja como una ola, pero no cualquier ola: una que arrastra letras sobre el viaje, sobre lo que se deja atrás y lo que se lleva puesto. No es un tema que suene a reggae clásico de isla, sino a algo más orgánico, como si la banda hubiera tomado el ritmo de la calle y lo hubiera filtrado por sus propias experiencias. El bajo, ese que parece respirar al mismo tiempo que la batería, no es solo un acompañamiento: es el que marca el paso de una historia que avanza sin prisa pero sin pausa, con esa mezcla de melancolía y determinación que suele definir a La Dulzura.
El álbum salió en 2010, pero muchas de sus canciones, incluida esta, ya llevaban años rodando. Rodríguez y los suyos las pulieron durante una gira que arrancó en 2007, tocando en vivo hasta que las letras y los arreglos se sintieran como propias. Antes de lanzarlo oficialmente, la banda fue soltando temas en Internet, como La Compl, y cuando por fin llegó La Dulzura, lo hizo bajo su propio sello, La Mafafa, porque las discográficas no les ofrecían lo que buscaban. El resultado fue un disco que suena a libertad, tanto en lo musical como en lo creativo. Del tope al fondo dura cinco minutos y seis segundos, tiempo justo para dejarse llevar por esa corriente que empieza suave y termina arrastrando todo a su paso.
Del álbum
La dulzura
Cultura Profética · 2010 · Track 9
Datos