La historia detrás
John Lennon grabó Crippled Inside en mayo de 1971 en Ascot Sound Studios, durante las sesiones de lo que sería su álbum Imagine. El tema destaca por un ritmo que Robert Christgau describió como "good-time ricky-tick", un pulso que se mueve entre el folk-rock y el country sin quedarse en ninguno, como si el compás se resistiera a encajar del todo. Eso le da un aire juguetón pero con un dejo de ironía, como si la canción se burlara de sí misma mientras avanza. Lo curioso es que el puente melódico recuerda demasiado a la versión que Koerner, Ray & Glover hicieron en 1964 de Black Dog, un tema tradicional. No es un plagio, pero esa sombra del pasado le añade capas inesperadas: algo que suena a nostalgia sin serlo, como un guiño a un disco que el propio Lennon escuchó de adolescente en Liverpool.
El tema se lanzó en septiembre de 1971 junto al álbum Imagine, producido por él mismo junto a Yoko Ono y Phil Spector. Duró 3:47 en su versión definitiva, aunque en algunas bases de datos aparece como 3:49. La grabación fue en vivo, sin sobreproducciones, con músicos como George Harrison en la guitarra y Alan White en la batería, pero el sonido crudo no opaca la frescura del tema. Lo que más sorprende es cómo Lennon juega con el honky tonk en los versos, como si estuviera contando una historia en un bar de pueblo, pero con ese tono ácido que siempre lo caracterizó. La canción no fue un éxito masivo, pero años después bandas como Widespread Panic la rescataron en sus shows, incluyéndola en un álbum benéfico para Amnesty International en 2007.