Inicio · Canciones · Coldplay · Clocks

A Rush of Blood to the Head

por Coldplay · Álbum A Rush of Blood to the Head

Clocks

Tonalidad A#m Tempo 129 bpm Compás 4/4 Duración 5:07
Capo 0
Tono A#m
Vel.
◫ Modo Cine

Del álbum

A Rush of Blood to the Head

A Rush of Blood to the Head

Coldplay · 2002 · Track 5

Datos

TonalidadA#m
Compás4/4
Tempo129 BPM
Duración5:20
CompositorChris Martin / Guy Berryman / Jon Buckland / Will Champion
ÁlbumA Rush of Blood to the Head
Año2002
ISRCGBAYE0200771

Créditos

Música Chris Martin, Guy Berryman, Jon Buckland, Will Champion

La historia detrás

El piano es el alma de Clocks, la canción de Coldplay que se volvió un distintivo de su sonido. La melodía que lo impulsa, repetitiva pero hipnótica, fue una idea que a Chris Martin se le ocurrió una noche en Liverpool. Al llegar al estudio, la desarrolló en el teclado, creando un patrón que se siente urgente y a la vez contemplativo. Cuando Jonny Buckland escuchó este riff base, aportó acordes de guitarra que se entrelazaron de forma casi instantánea, como una reacción química que dio vida a la estructura principal. La letra, por su parte, es un entramado de contrastes y urgencia, con frases que invitan a reflexionar sobre las oportunidades perdidas y la dualidad de ser parte de la solución o del problema.

La génesis de Clocks se dio en las etapas finales de la producción del segundo álbum de Coldplay, A Rush of Blood to the Head. La banda ya tenía diez canciones listas, pero la fecha de entrega se acercaba y sintieron que era tarde para incluir esta nueva pieza. Grabaron una maqueta y la guardaron con otras ideas para un futuro tercer disco. Sin embargo, el álbum principal sufrió demoras y, tras una gira, el manager Phil Harvey escuchó la maqueta. Le pareció que la urgencia de la letra contradecía la idea de dejarla guardada. Convencido, Martin se dedicó a pulir la canción, mientras los demás miembros aportaban sus ideas para el bajo y la batería. Incluso la parte final, el outro, nació de una melodía que Harvey silbó a Buckland. La grabación se hizo a gran velocidad, y al terminarla, quienes estaban en el estudio sintieron que algo especial había nacido. La canción se lanzó oficialmente en 2003, y su piano inconfundible la llevó a ganar el Grammy a Grabación del Año en 2004.
0:00
0:00