La historia detrás
Para abordar Claro oscuro, la pieza que encontramos en el álbum Salsa Big Band, es interesante notar la conexión que Rubén Blades tejió con el pasado. Este trabajo, lanzado en 2017, surge de la admiración de Blades por las sonoridades de las grandes orquestas de los años cincuenta y por figuras icónicas de la música puertorriqueña como Tito Puente, Tito Rodríguez y Willie Rosario. Tras la experiencia previa con Son de Panamá en 2015, donde ya había colaborado con Roberto Delgado y su orquesta, Blades sintió el impulso de repetir la fórmula. El resultado fue un álbum que contenía once temas, una mezcla de composiciones nuevas y dos relecturas de canciones originales de Luis Demetrio y René Touzet.
La grabación de Claro oscuro y el resto del disco contó con la participación de varios ingenieros de sonido, incluyendo a Allan R. Gregorie, Dennis Mitchell y Jerrold Solomon, quienes trabajaron bajo la producción de Rubén Blades. La duración de esta canción en particular se extiende hasta los 6:02, invitando a un recorrido sonoro que se nutre de esas influencias y la visión particular de Blades y su orquesta.