La historia detrás
33, según DoReSol
La canción 33 empieza con un golpe seco de guitarra que se mezcla con un bajo pulsante, como si el tiempo mismo se hubiera roto en pedazos. No es solo el título lo que la hace especial: es esa mezcla de pop rock con destellos de rock alternativo y un toque electrónico que suena a algo que ya conocés, pero nunca escuchaste así. La letra, escrita a cuatro manos por Lali y Dillom, no habla de cumplir años, sino de lo que pasa cuando los cumplís: los cambios, las cicatrices y esa sensación de que el reloj no perdona. El riff principal, corto y repetitivo, actúa como un latido que no se detiene, incluso cuando la melodía se vuelve más oscura. Es como si la canción misma te estuviera advirtiendo que la madurez no es un proceso tranquilo.
La grabaron entre Buenos Aires y estudios prestados, con Mauro De Tommaso y Don Barreto al mando de la producción. El resultado es un tema que suena a ensayo en vivo, pero con la precisión de un disco editado en computadora. Lali la estrenó en su gira Lali Tour 2025, en el Estadio Vélez Sarsfield, donde el público saltó como si estuvieran en un concierto de los años 70. Dos días después, Dillom subió al escenario para cantarla con ella, y la química entre ambas voces —una más melódica, la otra más áspera— terminó de definir su identidad. En las radios argentinas, llegó al cuarto puesto en su cuarta semana, y en Chile y Paraguay se coló entre los veinte más escuchados. Pero más allá de los números, lo que queda es esa sensación de que 33 no es solo una canción: es un momento capturado en tres minutos y cuarenta y cuatro segundos.
Del álbum
No vayas a atender cuando el demonio llama
Lali · 2025 · Track 13
Datos