Dentro del tracklist, Sapato velho y Prá sempre son dos de los temas que mejor representan ese equilibrio entre melodía pegajosa y letras directas. Sapato velho, por ejemplo, tiene un riff de guitarra que se repite con una cadencia que recuerda a las fiestas donde la banda solía tocar, mientras que Prá sempre juega con armonías vocales que suenan a diálogo entre las voces de apoyo y el líder, algo que luego sería marca registrada del grupo. Otra pista clave es Um pouco de amor, que destaca por su estructura simple pero efectiva, casi como un tema pensado para sonar en la radio sin perder la esencia de lo que la banda quería transmitir. El disco se grabó en un momento en que el soft rock brasileño empezaba a ganar espacio en las emisoras, y este álbum terminó siendo un puente entre el sonido de los 70 y la década siguiente.
La recepción fue inmediata: el disco vendió lo suficiente como para que la Polygram apostara por una segunda producción al año siguiente. Aunque no hay registros de premios o certificaciones en este lanzamiento, lo cierto es que el álbum ayudó a consolidar a Roupa Nova como una de las bandas más consistentes del género en Brasil. Lo curioso es que, en una época donde las grabaciones solían ser largas y meticulosas, este disco se hizo en un tiempo récord, casi como si la banda supiera que ese sonido natural —sin sobreproducciones— era exactamente lo que necesitaban.