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La melodía de nuestro adiós 1991
Álbum · por Francisco Canaro ↗ Ver artista

La melodía de nuestro adiós

En La melodía de nuestro adiós, Francisco Canaro cierra con un disco que huele a despedida y a nostalgia tanguera. Grabado en 1991 —aunque suena como si hubiera sido escrito décadas antes—, este álbum recoge la esencia de un género que ya no era el mismo: el tango clásico, pero con ese toque melancólico que solo Canaro sabía tejer entre notas. No es un disco de innovaciones radicales, sino de consolidación: el Pirincho repasa aquí los ritmos que lo acompañaron toda la vida, desde las milongas hasta los valses criollos, con ese violín que alguna vez fue de lata y que, contra todo pronóstico, terminó definiendo el sonido de medio continente.

Año
1991
Canciones
18
Duración
56 min 24 seg
Escuchar el álbum

18 canciones

Lista de canciones

# Título Disponible
01

La melodía de nuestro adiós

próximamente

3:02
02

Para ti madre

próximamente

3:21
03

Silueta porteña

próximamente

2:58
04

El pescante

3:29
05

Ronda del querer

próximamente

3:06
06

Milonga de mis amores

próximamente

3:03
07

Las margaritas

próximamente

3:11
08

Adiós muchachos

próximamente

2:35
09

Milonga sentimental

próximamente

3:12
10

Quisiera amarte menos

próximamente

4:04
11

Pampa

próximamente

2:49
12

Reliquias porteñas

próximamente

2:44
13

Adiós juventud

3:23
14

Lorenzo

2:34
15

Canto

próximamente

1:48
16

El jardín del amor

5:04
17

Retintín

próximamente

2:32
18

Charamusca

próximamente

3:29

Sobre el álbum

La melodía de nuestro adiós, según DoReSol

Hay dos piezas que destacan por cómo condensan su estilo. La primera es La melodía de nuestro adiós, que le da nombre al disco y funciona como un adiós musical en sí misma. No es casualidad que el título suene a despedida: el tango, en su esencia, siempre lo fue. La segunda es Silueta porteña, donde el bandoneón y el violín se entrelazan como en los viejos tiempos de los conventillos, esos cuartos alquilados donde Canaro creció escuchando el rumor de las calles. El disco no busca sorprender, sino recordar: cada tema parece sacado de un álbum de los años 30, como si el tiempo se hubiera detenido en el taller donde armó su primer violín.

Lo curioso es que, pese a su aire a reliquia, este trabajo terminó siendo reconocido más de una década después. En 2001, Canaro recibió un Premios Latin Grammy por Se dice de mí —una canción que, aunque no está en este disco, lleva su firma—, como si el mundo le devolviera, tarde pero con justicia, el homenaje que él siempre le rindió al tango. Las reediciones posteriores le dieron una segunda vida, pero el mérito está en que, incluso en su aparente sencillez, La melodía de nuestro adiós sigue siendo un puente entre lo que fue y lo que sigue vivo en cada milonga.