Inicio · Álbumes · Stan Getz · Getz / Gilberto

Getz / Gilberto 1964
Álbum · por Stan Getz ↗ Ver artista

Getz / Gilberto

En 1964, Stan Getz grababa un disco que terminaría definiendo el sonido de una época. Con el saxofón tenor como protagonista absoluto, Getz / Gilberto no buscaba solo otro álbum de jazz: buscaba capturar esa mezcla entre frescura brasileña y elegancia estadounidense que aún no tenía nombre. Getz, conocido como The Sound por su tono cálido y fluido, llevaba años moviéndose entre el bebop y el cool jazz, pero aquí encontró un equilibrio distinto. El resultado no fue un experimento de estudio, sino una sesión donde la improvisación y la composición se entrelazaban sin forzarse. Grabado en Nueva York, el disco respira esa tensión creativa de los años 60: suficiente libertad para que cada nota suene espontánea, pero con la precisión de un arreglo bien pensado.

Año
1964
Canciones
8
Duración
33 min 23 seg
Escuchar el álbum

8 canciones

Lista de canciones

# Título Disponible
01

The Girl from Ipanema

5:16
02

Doralice

próximamente

2:46
03

Para machucar meu coração

5:06
04

Desafinado

4:04
05

Corcovado

próximamente

4:17
06

Só danço samba

próximamente

3:34
07

O grande amor

próximamente

5:27
08

Vivo sonhando

2:53

Sobre el álbum

Getz / Gilberto, según DoReSol

El tracklist tiene ocho canciones, pero tres de ellas se robaron el protagonismo. La más famosa, The Girl from Ipanema, no era nueva: Getz ya la había tocado antes, pero aquí encontró su versión definitiva. La voz de João Gilberto —suave, casi susurrada— y el ritmo de bossa nova le dieron un giro inesperado. No era solo una canción más: era el puente entre dos mundos musicales. Las otras dos que destacan son Desafinado, con su melodía juguetona y ese saxofón que parece reírse, y Corcovado, donde la guitarra de Gilberto y el sax de Getz se complementan como si llevaran años tocando juntos. El disco no buscaba ser un éxito comercial, pero terminó ganando un Grammy en 1965 y vendiendo millones.

Lo curioso es cómo se armó el equipo. Getz ya venía de tocar con grandes bandas, pero aquí trabajó con músicos que no eran estrellas en ese momento. El baterista y el bajista no tenían nombres grabados en la industria, pero su timing le dio al álbum ese aire relajado que lo hace sonar vivo. La sesión duró apenas unos días, y aunque no todo salió perfecto —algunas tomas se repitieron—, el resultado final tiene una naturalidad que los estudios de grabación no siempre logran. El disco no solo popularizó la bossa nova en Estados Unidos, sino que demostró que el jazz podía bailar sin perder su esencia.