De este trabajo surgieron varias canciones que se volvieron emblemáticas. "Rasguña las piedras" es, sin duda, una de las más recordadas, junto con la que le da título al álbum, Confesiones de invierno. También "Aprendizaje" y "Lunes otra vez" se consolidaron como himnos que resonaron en reuniones y fogones, integrándose en el tejido cultural de Argentina. La mayoría de las composiciones llevan la firma de Charly García, quien aquí consolidó su rol como principal arquitecto musical del grupo. La calidad del sonido y la riqueza de las composiciones hicieron que muchos consideraran este álbum un paso adelante respecto a su trabajo anterior.
El disco es un reflejo de un momento de crecimiento para Sui Generis, donde la experimentación se fusionó con la habilidad para crear melodías pegadizas y letras que conectaban con el público. La estructura de las canciones se volvió más compleja, pero sin sacrificar la conexión emocional, un equilibrio que se aprecia en cada uno de los nueve temas que componen el tracklist.