El disco se despliega a través de diez cortes, entre los que destacan piezas como las mañanas y VOLVIERON, que invitan a adentrarse en la particular paleta sonora que Aguirre ha ido construyendo. Su enfoque, descrito como experimental y artesanal, se hace patente en cada pieza, invitando a una escucha atenta que descubre capas de introspección y ambigüedad. El proceso de creación de Anónimo, desarrollado en gran medida en su propio espacio de trabajo, subraya la autonomía y la visión personal que caracterizan su propuesta.
Este trabajo sigue la línea de su álbum debut, Claroscuro (2021), que ya mostraba su inclinación por la experimentación y la producción independiente, a menudo en contextos de aislamiento como el vivido en la Patagonia argentina. Con Anónimo, Juana Aguirre consolida su camino, ofreciendo un sonido que, si bien se nutre de recursos técnicos y metodologías de montaje sonoro, mantiene una esencia profundamente intuitiva y personal, presentada en vivo en Buenos Aires.